Política cubana

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El sistema electoral cubano

Posted by Carlos en enero 15, 2011

Cuando los defensores del sistema político cubano niegan que este sea una dictadura, siempre acaban apoyándose en la existencia de unas “elecciones” que presentan como ejemplares y vendrían a otorgar legitimidad democrática al sistema.

Aquí me propongo exponer los datos que ocultan los defensores de la “democracia cubana” para demostrar el nulo carácter democrático de dichas elecciones, y su única finalidad de camuflar el carácter totalitario del régimen y reclutar nuevos miembros para el sistema a través de un escrupuloso filtro ideológico.

1. Las libertades políticas

En primer lugar, en ausencia de libertad de asociación política, expresión y prensa, cualquier intento de organizar una oposición con vistas a utilizar los mecanismos legales para promover candidatos críticos, es exterminada de raíz.

1.1. La ausencia de libertad de asociación política

Los defensores del sistema cubano alegan que la libertad de asociación y acción política está garantizada por la constitución, dentro del cauce de las “organizaciones de masas” (Central de Trabajadores de Cuba, Comités de Defensa de la Revolución, Federación de Mujeres Cubanas, etc.). [1] Sin embargo, tales organizaciones tienen el cometido constitucional explícito de incorporar “a los distintos sectores de la población…a las tareas de la edificación, consolidación y defensa de la sociedad socialista”[2] es decir, por ley, el supuesto “derecho irrestricto de iniciativa y de crítica” que el art. 53 de la constitución reconoce a sus miembros, está rigurosamente restringido al acatamiento del sistema socialista. Como decía el franquismo, “libertad, dentro de un orden”, es decir, siempre que el sistema político no se cuestione.

Cualquiera que haya vivido en Cuba sabe que las omnipresentes organizaciones de masas (vecindario, puesto de trabajo y de estudio desde la enseñanza primaria a la universidad, ejército) son prolongaciones del Partido Comunista; aunque ninguna ley establezca que sus dirigentes deban pertenecer al partido, esto es lo que ocurre de hecho, como con cualquier cargo de cierta responsabilidad política. Se me dirá que debería demostrarlo, pero ¿alguien cree seriamente que el gobierno cubano autorizaría a cualquier medio extranjero un estudio estadístico como este? Más bien los que nieguen esta omnipresencia del Partido Comunista en cualquier instancia política deberían explicar cómo podría ser de otra manera si:

a) el derecho de asociación con fines políticos está restringido a organizaciones cuya finalidad legal es precisamente “la edificación, consolidación y defensa de la sociedad socialista”

b) el Partido Comunista “es la fuerza dirigente de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”[3]

Conclusión: Si tanto Partido Comunista como organizaciones de masas tienen pues, el mismo objetivo, y el primero es “es la fuerza dirigente de la sociedad y del Estado”, se sigue que más directamente aún será la fuerza dirigente de estas organizaciones.

El Partido Comunista no es meramente un cuadro de dirigentes y funcionarios dedicados a la alta política: tiene casi un millón de miembros, entre los 11 millones de habitantes de Cuba. Los miembros del partido comunista son rigurosamente seleccionados entre la sección más ambiciosa y preparada de la sociedad cubana (la que no opta por exiliarse, claro está), puesto que para hacer carrera en Cuba hay que ser del partido. Se reúnen a menudo y con gran secretismo (lo que da a sus miembros un ruin sentido de auto importancia y poder). No habiendo posibilidad de actividad política ajena a los objetivos del Partido Comunista, y siendo este de tal tamaño y organización, se sigue que no hay esfera de la vida pública (y muchas de la privada tampoco) que escape al control de esta duodécima parte de la población cubana.

(continuará)

Notas y referencias

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    1. Constitución de 1976, Art. 53. Los derechos de reunión, manifestación y asociación son ejercidos por los trabajadores manuales e intelectuales, los campesinos, las mujeres, los estudiantes y demás sectores del pueblo trabajador, para lo cual disponen de los medios necesarios a tales fines. Las organizaciones sociales y de masas disponen de todas las facilidades para el desenvolvimiento de dichas actividades en las que sus miembros gozan de la más amplia libertad de palabra y opinión, basadas en el derecho irrestricto a la iniciativa y a la crítica.
     

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    2. Constitución de 1976, Art. 7. (1) El Estado socialista cubano reconoce, protege y estimula a las organizaciones sociales y de masas, como la Central de Trabajadores de Cuba, que comprende en sus filas a la clase fundamental de nuestra sociedad, los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la Federación Estudiantil Universitaria, la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, la Unión de Pioneros de Cuba y otras que, surgidas en el proceso histórico de las luchas de nuestro pueblo, agrupan en su seno a los distintos sectores de la población, representan intereses específicos de éstos y los incorporan a las tareas de la edificación, consolidación y defensa de la sociedad socialista. (2) En sus actividades, el Estado se apoya en las organizaciones sociales y de masas, las que, además, cumplen directamente las funciones estatales que conforme a la Constitución y la ley convengan en asumir.

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    3. Constitución de 1976, Art. 5. El Partido Comunista de Cuba, vanguardia organizada marxista-leninista de la clase obrera, es la fuerza dirigente de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.

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